"No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague". El Vive Latino 2007 concluyó en gloria y majestad, pero con una gran proyección tanto en las críticas recibidas como en la calidad musical mostrada.
Como era de esperarse, las bandas nacionales se robaron la película, el escenario y el Club Hípico. ¡Qué duda cabe!; “Los Bunkers”, “Los Tr3s” y “Los Jaivas” fueron los fetiches naturales del rock chileno. Pero al momento de desmenuzar el espectáculo no son ellos quienes dieron sorpresas al público y a los medios. Muy por el contrario, fueron las bandas nuevas quienes se materializaron y perpetuaron en los oídos de los asistentes al Vive Latino versión 2007.
Como era de esperarse, las bandas nacionales se robaron la película, el escenario y el Club Hípico. ¡Qué duda cabe!; “Los Bunkers”, “Los Tr3s” y “Los Jaivas” fueron los fetiches naturales del rock chileno. Pero al momento de desmenuzar el espectáculo no son ellos quienes dieron sorpresas al público y a los medios. Muy por el contrario, fueron las bandas nuevas quienes se materializaron y perpetuaron en los oídos de los asistentes al Vive Latino versión 2007.
“Difuntos Correa”, “De Saloon”, “Francisca Valenzuela”, entre otros, son ahora grandes referentes del producto más exportable de nuestro país; la música.En todos los casos, el recital más importante de rock latinoamericano se ganó todos los elogios, tanto por la seguridad, la atmósfera creada en el recito y el sonido dado a conocer.
Y aunque el broche de oro fue la banda británica “KEANE” – y es que no podía ser otro grupo- el sonido chilensis fue lo redundante y lo marcador de esta jornada.


Bien por quienes asistieron o siguieron por la radio este gran espectáculo musical, mal por quienes se lo perdieron porque fue de antología, un tesoro para el recuerdo musical de los amantes del sonido y de sus guitarras díscolas.


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